Compresor gratis · sin registro

Comprimir imágenes online

Reducí el peso de tus fotos al tamaño que necesites, con el antes/después a la vista. Todo en tu navegador — nada se sube a ningún servidor.

Peso objetivo
🔒 100 % privado — tus imágenes se procesan en tu dispositivo (en un worker en segundo plano) y nunca se suben a ningún servidor.
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Cómo funciona

1. Subí tus imágenes

Arrastralas a la zona de carga o hacé clic para elegirlas. Podés subir varias a la vez.

2. Elegí el peso objetivo

De 200 KB a 2 MB, según para qué las necesites (web, email, formulario).

3. Comprimí y descargá

Vas viendo el antes/después de cada archivo, y podés descargar todo junto en un ZIP.

Cómo se reduce el peso de una foto

Una foto moderna de celular pesa varios megabytes porque guarda muchísimo detalle que el ojo humano no llega a distinguir en la mayoría de los usos: subir a una web, adjuntar en un email, o cargar en un formulario que pone un límite de tamaño. Comprimir consiste en volver a codificar la imagen bajando ligeramente ese nivel de detalle, además de ajustar la resolución si hace falta, hasta llegar al peso objetivo que elijas.

Esta herramienta corre el motor de compresión en un worker en segundo plano de tu propio navegador, así la pestaña no se congela mientras procesa archivos grandes. Cuanto más te acerques al tamaño original, menos se nota la diferencia; los objetivos más chicos (200 KB) priorizan el peso sobre el detalle más fino, ideal para miniaturas o formularios exigentes.

Si en cambio lo que necesitás es cambiar el formato de la imagen (por ejemplo, HEIC a JPG), usá el conversor de imágenes — son dos herramientas separadas porque resuelven problemas distintos.

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Ideas de uso

Adjuntar por email

Bajá el peso para que la foto entre en el límite de tu proveedor de correo.

Formularios online

Muchos formularios rechazan archivos pesados — comprimí antes de subir.

Que tu web cargue rápido

Imágenes livianas sin que se note la diferencia visual a simple vista.

Ahorrar espacio

Guardá tus fotos ocupando menos lugar en el celular o la computadora.

Qué peso objetivo elegir

La pregunta que aparece siempre: ¿a cuánto la bajo? Depende enteramente de a dónde va la imagen, y las cifras son bastante estables:

  • Adjuntar por email: apuntá a menos de 1 MB por imagen. La mayoría de los servidores de correo cortan el mensaje entero entre 10 y 25 MB, así que si mandás varias, dividí ese presupuesto.
  • Formularios y trámites online: el límite suele estar en 2 MB, y muchas veces en 500 KB. El propio formulario lo dice, casi siempre en letra chica al lado del botón.
  • Imágenes para tu sitio web: por debajo de 200 KB para fotos grandes de portada, y de 100 KB para el resto. Acá cada kilobyte se paga en tiempo de carga.
  • Redes sociales: no te preocupes demasiado. Las plataformas recomprimen todo lo que subís de todas formas; lo único que importa es no pasarte del límite de subida.
  • Imprimir: no comprimas. Para impresión querés toda la resolución y toda la calidad que tengas.

El compresor trabaja al revés que la mayoría: en vez de darte un control de calidad abstracto, le decís el peso final que necesitás y él ajusta calidad y resolución hasta llegar ahí. Es lo que resuelve el caso real —"el formulario no me acepta más de 2 MB"— sin tener que ir probando a ciegas.

Redimensionar pesa más que comprimir

Acá está el concepto que la mayoría desconoce y que produce las reducciones grandes de verdad. Una foto de celular moderna tiene alrededor de 4.000 píxeles de ancho. Si la vas a mostrar en una web dentro de un espacio de 800 píxeles, o subirla a un formulario que la va a mirar alguien en una pantalla, estás enviando veinticinco veces más píxeles de los que se van a ver.

Bajar la calidad de compresión de 95 a 80 puede ahorrarte un 60% del peso. Reducir de 4.000 a 1.200 píxeles de ancho te ahorra más del 90%, y además sin ninguna pérdida visible, porque esos píxeles extra nunca se iban a mostrar. Por eso el compresor ajusta las dos cosas: cuando el objetivo es exigente, achicar la imagen produce un resultado mucho mejor que estrujar la calidad hasta que aparezcan bloques.

Cuánto se puede comprimir sin que se note

Más de lo que la intuición sugiere. En una fotografía normal, una calidad JPG de 80 a 85 es visualmente indistinguible del original a simple vista, y pesa una fracción. La degradación empieza a notarse por debajo de 60, y aparece primero en las zonas de color uniforme —un cielo despejado, una pared lisa— donde se ven bloques cuadrados y bandas de color.

Hay imágenes que se resisten más: las que tienen mucho detalle fino y contrastado, como follaje, texturas de tela o texto pequeño. Ahí conviene ser más conservador. Y las capturas de pantalla con texto son el caso extremo — no las comprimas como fotos, porque el texto se ensucia enseguida; para eso usá PNG, que no pierde nada.

Por eso la herramienta te muestra el antes y el después de cada archivo: la única forma honesta de decidir si el resultado te sirve es mirarlo, no confiar en un número.

Todo ocurre en tu navegador

Las imágenes no se suben a ningún servidor. La compresión la hace tu propia computadora usando las capacidades que ya trae el navegador, lo que tiene tres consecuencias prácticas: tus fotos no viajan por internet ni quedan alojadas en la máquina de un tercero, no hay límite de cuota ni de cantidad de archivos por día, y una vez cargada la página podés usarla sin conexión.

Con fotos de documentos, comprobantes o cosas personales —que es buena parte de lo que la gente comprime para subir a un trámite— esa diferencia no es menor.

Errores frecuentes

  • Comprimir una imagen ya comprimida. Cada pasada agrega degradación sobre la anterior. Partí siempre del original, no de la copia que ya achicaste.
  • Comprimir capturas de pantalla como si fueran fotos. El texto se ensucia. Para capturas, PNG.
  • Perder el original. Guardá la foto original de lo que te importe: la calidad que se descarta no vuelve nunca.
  • Comprimir lo que va a imprimirse. Para impresión hace falta toda la resolución disponible.
  • Buscar un peso extremo. Si el objetivo es demasiado agresivo para el tamaño de la imagen, el resultado va a verse mal. Mejor achicar las dimensiones que llevar la calidad al piso — o revisar si de verdad hace falta ese límite.

Si además necesitás cambiar el formato —de HEIC a JPG, de PNG a WebP— el conversor de imágenes hace esa parte, también sin subir nada.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se reduce el peso de una foto?

Depende de la imagen, pero es habitual bajar entre un 50% y un 90% del peso original manteniendo una calidad visual muy buena, sobre todo en fotografías.

¿Pierdo calidad al comprimir?

Hay una pequeña pérdida, propia de cualquier compresión con pérdida (igual que JPG), pero a los tamaños objetivo que ofrece la herramienta no suele notarse a simple vista.

¿Mis fotos se suben a algún servidor?

No. La compresión corre en tu navegador, usando un worker en segundo plano; ninguna imagen se sube ni se guarda en ningún sitio.

¿Puedo comprimir varias imágenes a la vez?

Sí, podés arrastrar varios archivos juntos y descargarlos todos en un ZIP al terminar.