Acerca de QR3D

QR3D es un conjunto de herramientas web gratuitas y simples: un generador de códigos QR con diseño personalizado y descarga lista para imprimir en 3D, un generador de contraseñas seguras, un conversor de imágenes y un compresor de imágenes.

La idea detrás de todas ellas es la misma. Son tareas cotidianas que no deberían requerir instalar un programa, crear una cuenta, ni subir tus archivos o tus datos a un servidor ajeno. Cada herramienta de este sitio corre íntegramente en tu propio navegador: el código QR se genera en tu computadora, la contraseña se crea con el generador aleatorio de tu sistema operativo, y tus imágenes nunca salen de tu dispositivo. Nada se sube, nada se guarda del otro lado.

Por qué es gratis. El sitio se sostiene con publicidad, no con suscripciones ni con la venta de tus datos — porque no hay datos que vender, ya que no se recolecta ninguno. Podés usar cualquiera de las herramientas todas las veces que quieras, sin registrarte y sin límites artificiales.

Quién lo hizo. Este es un proyecto independiente de Miguel Angel Purpura, desarrollado desde Argentina. Nació de una necesidad puntual —generar códigos QR para imprimir en 3D con los colores correctos— y creció hasta incluir las otras herramientas que ves en el sitio.

Cómo empezó

El origen del sitio fue un problema concreto y bastante específico. Queríamos imprimir un código QR en 3D a dos colores —el código en relieve sobre una base de otro color, para que se pudiera escanear de verdad— y no había una forma simple de hacerlo. Los generadores de QR daban una imagen; para convertirla en un objeto imprimible había que pasar por un programa de modelado, extruir a mano, separar las piezas y asignarles materiales. Un rato largo de trabajo cada vez, y con resultados desparejos.

La primera versión de esta herramienta resolvía exactamente eso: generar el código y exportarlo directamente como 3MF con las dos piezas y sus colores ya asignados, listo para abrir en el slicer y mandar a imprimir. De ahí salieron los tres formatos que hoy ofrece —soporte de mesa, llavero y placa de pared—, que son los tres usos que más aparecían en la práctica.

Las otras herramientas llegaron después, por la misma vía: tareas cotidianas que terminaban en un sitio lleno de anuncios agresivos, con límites diarios, o pidiendo subir archivos personales a un servidor desconocido. Convertir una foto de iPhone. Bajar el peso de una imagen para un trámite. Generar una contraseña decente. Todas se pueden hacer perfectamente en el navegador, sin que nada salga de tu equipo.

Qué significa "todo en tu navegador"

Es la característica que define al sitio, así que vale la pena explicarla sin vaguedades. Los navegadores modernos incluyen capacidades que hace diez años requerían programas de escritorio: pueden decodificar imágenes, redibujarlas, recomprimirlas, generar geometría 3D y producir azar criptográfico. Estas herramientas usan eso.

En la práctica significa que cuando arrastrás una foto al conversor, el archivo no se envía a ningún lado. Se lee desde tu disco, se procesa en la memoria de tu propia computadora y se descarga el resultado. Lo mismo con el peso de una imagen, con la contraseña que generás y con el contenido que escribís en el generador de QR — incluida la clave de tu WiFi, si estás haciendo un código para invitados.

Hay tres consecuencias concretas. La primera es de privacidad: no hay forma de que veamos tus archivos, porque nunca llegan acá. La segunda es de límites: no hay cuota diaria ni tamaño máximo impuesto, porque no hay ningún servidor pagando por procesarlos — el límite lo pone tu equipo. Y la tercera es que, una vez cargada la página, las herramientas siguen funcionando sin conexión a internet.

Los códigos son estáticos, y es a propósito

Los códigos QR que genera el sitio llevan el destino grabado dentro. No apuntan a un intermediario que redirige, no requieren una cuenta y no dependen de ninguna suscripción. Un código que generes hoy va a seguir funcionando dentro de veinte años aunque este sitio ya no exista.

Es una decisión deliberada, y tiene una contrapartida honesta: al no haber intermediario, no se puede cambiar el destino de un código ya impreso ni obtener estadísticas de escaneo. Para quien necesita esas dos cosas —campañas de marketing con medición, sobre todo— hay servicios de QR dinámico que las ofrecen. Para un llavero, una placa, el WiFi de casa o el cartel de reseñas de un local, lo que conviene es justamente que no dependa de nadie.

Las guías

Junto a las herramientas hay una serie de guías escritas a partir de los problemas que aparecen de verdad al usarlas: por qué un código que se ve bien no escanea, qué tamaño necesita según desde dónde se lea, cuánto se puede tapar el centro con un logo, qué ajustes de impresión 3D hacen la diferencia, o cómo imprimir a dos colores con una impresora de un solo extrusor. No son textos de relleno: son las respuestas que hubiéramos querido encontrar en su momento.

Cómo se sostiene

Con publicidad, y con nada más. No hay versión de pago, no hay funciones bloqueadas, no hay registro y no se venden datos — entre otras cosas porque no se recolecta ninguno que valga la pena vender. Los detalles de qué se guarda y qué no están en la política de privacidad, que es corta justamente porque no hay mucho que contar.

Si tenés dudas, sugerencias o encontrás algo que no funciona como debería, podés escribir a través de la página de contacto.