Guía · Impresión 3D
Ajustes de impresión para que un QR 3D escanee a la primera
Un QR impreso en 3D falla por motivos distintos que uno en papel. Esta es la lista de parámetros que separan una pieza que lee al instante de una que lee a veces.
Un QR impreso en 3D falla por motivos distintos que uno impreso en papel. En papel el problema suele ser el diseño; en 3D el problema es casi siempre la geometría real de lo que sale de la boquilla, que nunca es exactamente lo que muestra la vista previa del slicer.
Esta guía es la lista de ajustes que hacen la diferencia entre una pieza que escanea al primer intento y una que lee "a veces". Si buscás cómo abrir el archivo y asignar los colores, eso está en la guía de impresión bicolor; acá vamos a los parámetros.
El número que manda: 1,5 mm por módulo
Cada cuadradito del código se llama módulo. Por debajo de 1,5 mm de lado, tres cosas se combinan en tu contra: la boquilla de 0,4 mm no puede trazar un cuadrado nítido de ese tamaño, el plástico fundido se expande un poco al depositarse, y las esquinas salen redondeadas. El resultado es un relieve que al tacto se siente bien pero que la cámara ve como una superficie borrosa.
Este límite es anterior a cualquier ajuste: ningún parámetro del slicer arregla un módulo demasiado chico. Si el generador te avisa en rojo, la solución es acortar el enlace o agrandar la pieza, no tocar la configuración.
Altura de capa
Entre 0,16 y 0,20 mm. No es una zona arbitraria:
- Por encima de 0,24 mm el relieve del código queda en muy pocas capas y los bordes verticales se ven escalonados, lo que ensucia el contraste que ve la cámara.
- Por debajo de 0,12 mm no ganás nada útil: el detalle horizontal —el que importa para un QR— lo define la boquilla, no la altura de capa. Solo estás multiplicando el tiempo de impresión.
0,20 mm es el punto dulce para la mayoría de los casos. Bajá a 0,16 solo si el módulo quedó justo en el límite.
Boquilla y ancho de extrusión
La boquilla estándar de 0,4 mm es la correcta acá. Con 0,6 mm el detalle mínimo que podés trazar crece y los módulos chicos se empastan; si solo tenés 0,6, compensá agrandando la pieza o acortando el enlace hasta que el módulo pase de 2 mm.
Si tu slicer te deja tocar el ancho de extrusión de los perímetros, bajarlo levemente (a 0,40 mm en vez del 0,42–0,45 habitual) mejora la nitidez de las esquinas de los módulos. Es un ajuste fino, no imprescindible.
La primera capa, que es donde se pierde la mitad de las piezas
En un QR bicolor, la cara que se escanea suele ser la que toca la cama de impresión. Eso significa que la calidad de tu primera capa es literalmente la calidad de tu código. Todo lo que normalmente se perdona porque queda abajo, acá queda a la vista y frente a la cámara.
- Nivelá la cama antes de imprimir. No "hace unas semanas": antes. Una cama despareja deja módulos con huecos que la cámara lee como espacios claros donde debería haber oscuro.
- Cuidado con el aplastamiento excesivo. Si la boquilla está demasiado cerca, el material se expande lateralmente y los módulos vecinos se tocan entre sí, cerrando los espacios que separan la información. Es la causa número uno de códigos 3D que no leen.
- Compensación de "pata de elefante" (elephant foot / initial layer horizontal expansion): activala con un valor negativo pequeño, del orden de -0,10 a -0,15 mm. Contrarresta exactamente ese ensanchamiento.
- Cama limpia. Alcohol isopropílico. La grasa de los dedos produce zonas de mala adhesión que arruinan módulos sueltos.
- Superficie lisa, no texturada. Una placa PEI con textura transfiere su relieve a la cara del código y agrega ruido visual. Para QR, siempre lado liso.
Adhesión: brim casi siempre
Un brim de 2 a 3 mm es barato y evita disgustos, sobre todo en el soporte de mesa, que apoya poca superficie. En las placas planas y los llaveros es menos crítico pero tampoco molesta: se despega con la uña.
Si el material es PETG o ASA, que se despegan más, subí el brim a 5 mm.
Relleno, perímetros y capas superiores
Un QR no es una pieza estructural, así que el relleno importa poco: 15–20% ya sobra. Lo que sí importa es que la superficie no se hunda:
- 4 o 5 capas superiores e inferiores. Con menos, el relleno se marca a través de la superficie plana y aparece un patrón de sombras que interfiere con la lectura.
- 3 perímetros. Da bordes de módulo bien definidos y sólidos.
Velocidad
Bajá la velocidad de perímetros externos a 30–40 mm/s. Los módulos de un QR son cientos de cuadraditos pequeños, lo que significa cientos de cambios de dirección bruscos; a alta velocidad la inercia de la impresora redondea las esquinas y produce vibraciones que se ven como ondas en la superficie.
El resto de la pieza puede ir a velocidad normal. Esto alarga la impresión unos minutos, no horas.
Refrigeración
Ventilador al 100% en PLA a partir de la segunda capa. El código tiene muchos detalles chicos y muy juntos; sin enfriamiento suficiente, el plástico todavía blando de un módulo se deforma cuando la boquilla pasa por el de al lado.
Con PETG bajá al 50–70%, que es lo habitual para ese material, y aceptá que el detalle será algo menos nítido.
El contraste, que no es un ajuste del slicer
Podés tener todos los parámetros perfectos y que el código igual no lea, porque el factor decisivo no está en el slicer sino en el carrete: los dos colores tienen que tener luminosidad muy distinta. Negro sobre blanco, negro sobre amarillo, azul oscuro sobre beige. Lo que no funciona es rojo sobre negro, gris sobre gris, o cualquier par de tonos oscuros por más que a simple vista se distingan.
Y un detalle que sorprende: evitá los filamentos brillantes, metalizados o con purpurina en la parte del código. El brillo especular genera reflejos que la cámara interpreta como zonas claras en medio de los módulos oscuros. Mate siempre, y si podés, mate en ambos colores.
Antes de imprimir la tanda
Imprimí una sola pieza y probala con dos teléfonos distintos, con luz normal de interior y no con el flash. Si lee al instante en los dos, imprimí las 50 tranquilo. Si en alguno tarda o hay que buscar el ángulo, algo de esta lista está flojo — empezá revisando el aplastamiento de la primera capa y el contraste de colores, que son los dos sospechosos habituales.
Preguntas frecuentes
Imprimí el QR y se siente bien al tacto pero no escanea. ¿Qué reviso?
En ese orden: contraste entre los dos colores, aplastamiento de la primera capa (módulos que se tocan entre sí), y tamaño de módulo. El tacto engaña — la cámara necesita separación óptica, no relieve.
¿Conviene imprimir el código hacia arriba o contra la cama?
Contra la cama, que da una superficie más lisa y uniforme que la cara superior, siempre que tengas la primera capa bien calibrada. Si tu primera capa es problemática, imprimirlo hacia arriba con suficientes capas superiores es la alternativa.
¿Sirve el planchado (ironing)?
En la cara superior sí, mejora bastante la uniformidad si imprimís el código hacia arriba. Agrega tiempo, pero para una pieza chica es despreciable. Si el código va contra la cama, no aplica.
¿Qué material conviene?
PLA mate, sin dudarlo: es el más fácil, el más nítido en detalle chico y el que viene en más colores mate. PETG funciona pero da bordes algo menos definidos y suele tener más brillo. Para exterior con sol directo, PETG o ASA aguantan mejor el paso del tiempo.
¿Y si solo tengo un extrusor?
Se hace con una pausa y cambio de filamento a la altura donde termina la base — está explicado paso a paso en la guía de cambio de color sin doble extrusor.